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domingo, 20 de septiembre de 2020

MENSAJE ESPIRITUAL del PADRE ABSOLUTO : SEGUNDA VENIDA de CRISTO -7-

EL PADRE ABSOLUTO LA MADRE DEL UNIVERSO LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO -PARTES 27-28-29 Y 30-

EL PADRE ABSOLUTO
LA MADRE DEL UNIVERSO
LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO
-PARTES 27-28-29 Y 30-

 

LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO – PARTE 27
‘LA SEPARACIÓN’

 

¡Saludos, queridos hijos nuestros!

 

Continuaremos con nuestra historia.

Resulta dificultoso traducir en palabras, los complejos sentimientos que experimentó María, cuando su amado esposo le dijo por lo que iban a tener que pasar.

Entre otras cosas, fue una alegría que Yeshua encontrará finalmente lo que había estado buscando durante tanto tiempo.

Este encuentro fue lo que disipó a todas sus dudas y lo llevó por el camino que le permitiría completar honorablemente el trabajo de la vida para la que había nacido.

También fue una tristeza para ella, porque llegaba a su fin el período más feliz de su vida, donde podía disfrutar tranquilamente de estar junto a sus pequeños y a Yeshua, ya que les permitía vivir como la gente común.

Pero la prueba más grande para María, fue cuando Yeshua le dijo que los Sacerdotes le habían aconsejado dejar a los niños en la India, para no arriesgar sus vidas.

 

Este fue el mayor sacrificio que tuvieron que hacer por el bien de su Servicio.

Pasaron unos meses más en esta tierra bendita, donde eran muy felices y estaban en Paz.

 

Continuaron posponiendo su partida, incapaces de separarse de sus amados hijos, sin embargo, un día Yeshua escuchó la voz de Dios:

 

‘¡Mi amado hijo!

Podrás ver a tus hijos saliendo de tu cuerpo y moviéndote en el espacio, a esto ya lo dominas.

No solo podrás ver a tus hijos, sino también hablar con ellos.

Habla con ellos sobre esto y la separación ya no será tan dolorosa para ti.

Te prometo y aseguro que serán felices aquí.

Tu hijo será entrenado por los Grandes Iniciados, en uno de los monasterios tibetanos y continuará tu trabajo en la India.

Tu hija se convertirá en una joven maravillosa y amable, será una alegría para María y tu amada Madre.

 

Querido, ¡no te preocupes por ellos!

 

Tus hijos comprenderán la grandeza de lo que vas a hacer; y nunca te culparán por haberlos dejado.

 

¡Estarán orgullosos de ti y te amarán sin medida!’

 

Yeshua y María explicaron a los pequeños de la mejor manera posible, por qué mamá y papá debían dejarlos.

Les aseguraron que siempre estarían cerca y hablarían con ellos, les dijeron que siempre pensarían en ellos.

Luego llegó el momento en que se fueron, probablemente fue el día más triste de sus vidas.

Hicieron todo lo posible para sonreír y bromear, porque querían que sus hijos los recordaran de esa manera.

Solo cuando se perdieron de vista, fue que Yeshua y María se permitieron llorar.

Yeshua entendió muy bien que, a diferencia de María, nunca volvería a ver a sus amados hijos y nunca los abrazaría.

 

Pero él creía que el Padre podría ayudarlos y guiarlos con una capacidad completamente diferente, no como un padre terrenal, sino como un Hombre-Dios.

 

Esta vez viajaron lentamente, deteniéndose en los lugares que les gustaban.

Permanecieron mucho tiempo junto al océano, donde pasaron días maravillosos en su primer viaje a la India.

Querían estar juntos, solo los dos, disfrutando de la Naturaleza Divina y recargando a sus niveles de Energía, antes del momento más difícil e importante de sus vidas, para el momento donde ya no estarían solos.

María nunca culpó a su amado Yeshua y estaba dispuesta a compartir con Él a cualquier destino, incluso el más terrible, porque:

 

Eran un Alma, o dos Mitades Divinas.

Eran la Unidad de los Principios Masculino y Femenino.

 

LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO – PARTE 28
‘EL ENCUENTRO CRUCIAL’

 

Yeshua y María regresaron a Judea.

Esta vez, se instalaron en Jerusalén para sentir la Energía de la ciudad y conocer los cambios que se habían producido, durante los años de su ausencia.

Poco a poco, Yeshua encontró a sus discípulos, que estaban esparcidos por la tierra de Judea.

Estaban extremadamente felices con su regreso, le contaron a Yeshua lo que habían hecho mientras Él no estaba.

 

Desafortunadamente, su arduo trabajo no fue coronado por el éxito, ya que los discípulos carecían del carisma inherente a Yeshua y del Amor Ilimitado e Incondicional que Él irradiaba, por lo que no pudieron demostrarle a la gente los milagros de la curación.

Yeshua no había compartido con ellos a todos los detalles del Plan Divino que Dios Padre le había preparado para Él, sino que simplemente trató de calmarlos e infundirles esperanza y fe en sus propias fuerzas.

Pronto tuvo una visión de que estaba de pie en la orilla del Jordán, sosteniendo una paloma blanca en la palma de su mano.

Lo percibió como una señal de que debía ir absolutamente al Jordán, porque allí es donde tendría lugar el Rito Sagrado del que Dios Padre le había hablado.

 

Yeshua y María partieron, y varios discípulos también los siguieron.

Durante todo el tiempo de su viaje, Yeshua sintió que alguien invisible lo estaba llevando de la mano, y terminó guiándolos a una pequeña aldea a orillas del río Jordán.

Aquí se enteraron de un hombre extraño, que había aparecido recientemente allí y había hecho a una enorme cruz de madera.

Yeshua descubrió con gran entusiasmo que el nombre de este hombre era Juan.

 

Así dio comienzo el ‘prólogo’ de la gran obra, concebida por Dios Padre.

 

Al día siguiente, Yeshua encontró a este hombre misterioso.

En su apariencia no era diferente de un vagabundo típico, pero había una gran  profundidad y Sabiduría en sus ojos.

Yeshua no tuvo ninguna duda de que ante Él estaba esta Gran Alma, de quien Dios Padre le había hablado.

Yeshua y Juan comenzaron a tener una conversación pausada, como si se estuvieran probándose el uno al otro.

Pero muy rápidamente, ambos se dieron cuenta de que su encuentro no fue una coincidencia y que iba a ser crucial no solo para ellos, sino también para muchas otras personas.

 

Juan, sintió una confianza ilimitada por este joven encantador, sus ojos brillaban con bondad y Amor,  y le contó lo que le había sucedido hace varios meses.

Durante una de sus oraciones, le había pedido a Dios que le revelara su verdadera Misión en la vida.

Él había sentido que había venido a la Tierra por algo importante, pero no podía entender el por qué, y para su asombro, escuchó la voz de Dios:

 

‘Hijo mío, viniste a la Tierra para darle a la gente el Símbolo de la Fe.

Este Símbolo deberá estar incorporado en la Cruz.

A partir de ahora, les dirás a las personas que la Señal de la Cruz se convertirá en el ‘Impulso Divino’ que los ayudará a reconocerse como parte de Dios.

También los ayudará a restaurar sus habilidades perdidas, así puedan vivir y crear con los Rayos de la Luz y el Amor de Dios.

Pero para que eso suceda, debes realizar el rito del Bautismo, que en sí mismo conllevará a una simbólica purificación interior de la abominación.

Consistirá en el hecho de que, al poner la Señal de la Cruz en alguien y luego sumergirlo en el agua, lo revivirás a una nueva vida, que lo ayudará a encontrar a su Verdadera Esencia como Hombre-Dios’.

 

LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO – PARTE 29
‘EL BAUTISMO’

 

Ahora nuestra historia alcanzará el momento transformador de la vida de Yeshua, de cuando sus Dones especiales adquirieron el Color Divino, y así es como sucedió todo esto.

Yeshua, a su vez, le contó a Juan sobre su conversación con Dios, donde le habló sobre el hombre llamado Juan, a quien la gente llamaría el Bautista, también le mencionó sobre la Misión especial que iba a cumplir.

Lo único que Yeshua mantuvo reservado por un tiempo, fue el desafortunado destino de Juan, quien terminaría su vida en el cadalso.

Ambos se dieron cuenta plenamente, de que su reunión estaba predestinada desde arriba, que tenían una Misión en común, y que cuanto antes comenzaran sus acciones, más personas podrían traer a Dios.

 

Yeshua también entendió que su propio bautismo tenía que organizarse de una manera inusual,  para que tantas personas como fuera posible, fueran testigos de su transformación, y de los milagros que seguirían.

Por eso es que para el primer bautismo, Yeshua y Juan eligieron un día festivo, donde la mayoría de los aldeanos se reunirían en la plaza del mercado, no lejos del río.

 

Los discípulos de Yeshua se ofrecieron como voluntarios para ser los heraldos de este gran evento y llamaron a la gente a las orillas del río Jordán.

Así es como podrían observar a este Rito sin precedentes, que transformaría a una persona común en un Hombre Divino, capaz de crear milagros.

 

Y ese día crucial llegó.

 

Con ropa larga y blanca, Yeshua y Juan fueron a la orilla del río.

Juan llevaba a la gran cruz que sostenía con los brazos extendidos frente a él.

Yeshua lo siguió, su cabeza ligeramente inclinada hacia abajo.

Parecía que sus pensamientos estaban muy alejados de la gente, de ese lugar y del resto del mundo.

Su rostro resplandecía con tal bondad y Amor sobrenatural, que la gente se detuvo involuntariamente como por arte de magia, y luego siguieron lentamente a este hombre inusual, e incapaces de apartar los ojos de Él.

Cuando llegaron al agua, Yeshua y Juan notaron que ya se había reunido una multitud bastante grande de personas, ansiosas por ver los milagros que les fueron prometidos.

 

Convocaron a las Fuerzas Superiores del Universo, e ingresaron en las aguas del Jordán.

De pie frente a Yeshua, Juan lo cruzó con la Gran Cruz, y dijo solemnemente:

 

‘De ahora en adelante y para siempre, eres parte de Dios en la Tierra, destinado a traer Luz y Amor a las personas.

Yo los limpio de todos sus pecados, cometidos consciente o inconscientemente, de todos los pensamientos que no vienen de Dios, de todas las acciones que no llevan Amor.

Yo te purifico con las Aguas Sagradas del Jordán’.

 

Mientras decía estas palabras, Juan puso su mano sobre la cabeza de Yeshua y lo sumergió en el agua por varios segundos.

Cuando Yeshua se puso de pie, Juan lo marcó tres veces con la Señal de la Cruz.

En ese preciso momento, una paloma blanca apareció en el Cielo y comenzó a descender con rapidez, luego se posó lenta y solemnemente en las palmas de las manos de Yeshua.

Yeshua aceptó esto como una señal de Dios de que todo había salido exactamente como lo había planeado.

Con una sonrisa en su rostro, levantó los brazos y dejó que la paloma volara hacia el Cielo.

 

Mientras hacía esto, le sucedió algo increíble, no se había dado cuenta de cómo se estaba levantando sobre la superficie del agua.

No sentía su cuerpo, se había vuelto tan ligero como una pluma.

 

Yeshua se deslizó por el agua hacia la orilla, luego caminó por la ribera, seguido de las miradas asombradas de la gente.

 

LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO – PARTE 30
‘EL PRIMER SERMÓN’

 

Tan pronto como Yeshua puso un pie en la orilla, la multitud se separó, y mucha gente se inclinó ante Él.

Decidieron que era Dios mismo, quien había descendido a ellos desde el Cielo.

La gente se acercó a Él para pedirle su bendición y ayuda.

Una mujer joven, con una expresión rígida y antinatural en su rostro, llamó la atención de Yeshua, comprendió que ella era ciega.

Se detuvo frente a ella y le preguntó en voz baja cuánto tiempo había estado ciega, ella le respondió que esto le había sucedido hacía varios años, después de un accidente.

Yeshua extendió sus brazos hacia ella y sintió que la Luz comenzaba a fluir con fuertes corrientes pulsantes, desde sus palmas hacia los ojos ciegos de la joven.

Esta corriente era tan fuerte que gritó de dolor, pero en un instante, abrió los ojos y se quedó paralizada de asombro.

Lentamente desvió su mirada de Yeshua a las personas de su alrededor, luego puso los ojos en blanco, y los entrecerró debido al brillo del sol, de repente se dio cuenta de que había recuperado la vista.

 

Recuperándose de su asombro inicial, la gente rodeó a Yeshua en un círculo cerrado, y uno tras otro, comenzaron a pedirle que sanara a sus Seres queridos.

Ahora ya no dudaban de que fuera Dios mismo, encarnado como hombre, Él estaba de pie ante ellos.

Luego Yeshua decidió dar su primer sermón, le pareció que las personas que habían asistido al primer Rito del Bautismo, ahora podrían comprender su significado.

 

Esto significaba para la gente, qué era importante que pasaran por este Rito.

 

Recorrió un largo camino, recordando las primeras lecciones que les enseñaron los Esenios.

Trató de explicar la Verdad a la gente de la manera más simple y accesible posible, demostrando con la ayuda de ejemplos de sus propias vidas, como habían trabajado las Leyes del Universo que habían olvidado.

Hablaba de cosas sencillas, pero las llenaba de un significado completamente diferente y profundo, como si estuviera abriendo el velo donde se escondía la Verdad Divina.

La gente lo escuchaba conteniendo la respiración, su discurso era conmovedor, melodioso, puro y sincero.

La voz de Yeshua los hipnotizaba, los penetraba en sus Almas y en los rincones ocultos de su interior.

 

El mensaje más importante que Yeshua quiso explicarle a la gente, fue que cada uno de ellos puede hacer milagros, curarse a sí mismos y sanar a los cercanos,

También que solo dependía de ellos qué tipo de vida tendrían, una feliz y gozosa, o una llena de dolor y sufrimiento.

Quería ayudarlos a recordar a cada uno de ellos, que eran una parte de Dios y que ellos tenían el control de todo.

Pero para esto tenían que pasar por el Rito del Bautismo de manera CONSCIENTE, así los ayudara a deshacerse de la ‘inmundicia’ que se les había adherido.

Esto era inherente a la codicia, los celos, el egoísmo, la mentira, la hipocresía y todo lo que era muy frecuente en la vida, y que los hacía a ellos y a todas las personas de su alrededor, tan miserables.

 

El Rito del Bautismo los ayudaría a redescubrir su Esencia Divina, llenarían sus vidas de Luz y Amor, Bondad y Compasión, Sinceridad y Pureza.

Luego se volverían realmente felices, dejarían de vivir con temor por sus vidas a futuro, y la de sus Seres queridos.

Sabrían que su Alma es Divina e Inmortal, y que el Padre y todos los Poderes Superiores siempre estaban cerca de ellos y de todos, donde podrían encontrar el apoyo para todas sus buenas obras.

Ganarían confianza en sí mismos y se convertirían en los verdaderos creadores de sus vidas.

Se curarían a sí mismos y sanarían a otros con su Luz y Amor.

 

Él mismo sirvió de ejemplo, cuando dejó entrar una parte de Dios durante el Rito del Bautismo.

Así comenzó su Servicio, que continuaría hasta el último día de su vida en la Tierra.

 

Hoy nos detendremos aquí, Somos el Padre Absoluto y la Madre del Universo, te amamos sin medida, te hemos hablado a través de Marta.

 

La difusión y circulación de este mensaje son altamente recomendables.
¡Ha llegado el momento de irradiar en una escala más grande, a estas nuevas Energías, portadoras de Alegría!

 

5 comentarios:

  1. Gracias , gracias , graciasPadre Absoluto y Madre del Universo, gracias Infinitas.

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  2. Vean
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    En
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    De
    El niño nuevo......
    Y
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    Expansión CONCIENCIA CRISTICA
    Excelentes
    SONRIAMOS 😀
    Saludos cariñosos
    PAZ INFINITAS CRISTICAS
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  3. Gracias !!! Maravilloso !!!
    Bendiciones y amor infinitos !!!
    Mara

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